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La bermeana Maite Laka participa este año en el programa Juventud Vasca Cooperante. Junto a otros 6 compañeros y compañeras pasará 3 meses en la localidad de Yungay, Perú. Nos hemos puesto en contacto con ella para conocer sus primeras impresiones.

Maite: Es un privilegio que haya sido seleccionada en el programa Juventud Vasca Cooperante. Vivimos 7 jóvenes en Yungay, un pueblo que ese encuentra en el norte de Perú entre dos cordilleras, a 4000 metros de altura. El proyecto en el que participo lo llega la ONG Serso y es la escuela San Viator. No nos falta trabajo, andamos a tope. Yo he empezado a trabajar en la radio/ televisión de la escuela, dando clases en la escuela y en un proyecto de turismo. El horario es una locura, pero el ritmo peruano ayuda.

¿Cuales han sido tus primeras impresiones al llegar a Perú, cómo ha sido el viaje, anécdotas…?

Llegamos al aeropuerto de Lima de noche y aunque no se veía mucho fue un contraste. El tráfico una locura.El viaje fue muy largo, tardamos 3 días en llegar a Yungay. El vuelo, el cambio horario…la primera noche la pasamos en Colliqué (la ONG Serso tiene una escuela en esta localidad), la segunda noche en un autobús, y por fin llegamos a Yungay. Conseguimos meternos en la cama pero a las 5 de la mañana empezó el gallo a cantar y no pudimos dormir más. El amanecer nos sorprendió con un paisaje diferente.

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¿Cuanta gente estáis en el proyecto y cual es vuestra labor diaria?

Somos un grupo de 7 personas, 4 chicos y 3 chicas. Todavía nos estamos situando, no es fácil, después de 5 días parece que podemos organizar un horario y sacar algo en claro: hacer grupos para cocinar, ir al mercado… hasta ahora tengo que confesar que nos arreglamos muy bien y que comemos de maravilla, ¡jejeje! A la hora de hacer recados siempre intentamos comprar algo nuevo para probar, y poco a poco parece que nos vamos integrando en la cultura.

Estamos divididos en dos habitaciones, las chicas por un lado y los chicos por otro, ya que la escuela es religiosa y no está muy bien vista la mezcla. Pero no hay problemas, somos libres de hacer casi todo lo que nos apetece.

Habrás tenido la oportunidad de conocer a gente nueva. Cuéntanos algo sobre tus compañeros y del proyecto en el que trabajas

Cuando llegamos nos vino a buscar un hombre de la organización a la parada de autobús. De allí fuimos a la escuela y ese mismo día empezaron las bienvenidas y las presentaciones que duraron 3 días. La gente de aquí es muy agradecida, empezando por los niños hasta las instituciones. Los niños siempre te besan y te abrazan desde que te conocen. Saben que como cada año llegan los cooperantes de Euskal Herria y nos reciben con los brazos abiertos. Es impresionante la generosidad de los pequeños, te dan todo lo que tienen, aunque tengan poco.

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¿Es la primera vez que vas a vivir una experiencia como esta? Qué destacarías de lo vivido hasta ahora?

Es la primera vez que trabajo para una ONG, y que tengo la oportunidad de conocerla desde cerca. A lo largo de mi vida he tenido la oportunidad de viajar y vivir en otros países conociendo culturas, pero no como ahora. Al final lo que ves a través de una ONG no es lo mismo que cuando vas de turista o vives en un lugar. Una ONG te permite ver cómo es la realidad social, las necesidades que tiene la población y conocer los esfuerzos que hace para mejorar el entorno. Poder vivir todo esto es lo que más nos llega. A parte de lo que Perú muestra al exterior, ver la realidad que se vive aquí. Y ahí entramos nosotros/as desde otra realidad, habitantes de la otra parte del mundo.

¿Por qué te animaste a participar en el Programa Juventud Vasca Cooperante?

Siempre me ha atraído lo nuevo, lo que desconozco, lo diferente. Y de ahí me viene la afición de viajar, un deseo por conocer nuevas culturas, gente, idiomas, comida, costumbres… Por todo esto, esta experiencia me parecía una excelente oportunidad para aprender un montón de cosas y me animé. En este mundo siempre han existido diferencias: privilegios en manos de unos pocos, opresión de los derechos y la privación de nuestros deseos de vivir la vida como nos gustaría. Ello determina la libertad , un valor que es indispensable en mi opinión para la convivencia.

Creo que a través de este proyecto puedo ayudar en todas estas necesidades, aunque sea muy difícil conseguir un cambio sustancial. Con este objetivo creo que como profesional y como persona puedo aprender mucho a través de esta experiencia.