La corredora de montaña Oihana Kortazar (Elgeta 1984) ha vivido la pasión por el deporte desde pequeña. Es una gran amante de la naturaleza, y su esfuerzo y dedicación le han llevado a dedicarse al deporte profesional. Durante su carrera deportiva ha estado inmersa en la competición, pero ahora como hizo hace 3 años, con la llegada de su segundo hijo, se tomará un descanso en el circuito competitivo.

La maternidad no es algo nuevo para ti ya que esperas tu segundo hijo. En tu caso, ¿cómo compaginas tu profesión con la maternidad?

Con Aimar, mi primer hijo, me he arreglado bastante bien. Es cierto que tu vida, horarios y planes cambian pero con una buena organización y apoyo familiar no es tan difícil. Yo siempre he tenido claro que no le restaría tiempo a mi hijo para poder entrenar, una madre tiene que ser una madre y no delegar esa función en otros, aunque es cierto que la ayuda es necesaria y una buena planificación es imprescindible. Cuando nazca mi segundo hijo, Aratz, ya veremos cómo van las cosas, sé que el trabajo en casa va ha ser doble pero seguro que nos arreglamos.

¿En el deporte profesional qué crees que supone ser madre? ¿Existe un tabú o silencio sobre el tema?

Yo no he vivido ningún tabú, todo lo contrario, creo que me he sentido muy admirada por ello y siempre he manifestado con orgullo que soy madre y que mi profesión es la competición de montaña. Pienso que tenemos más impedimentos por ser mujer que por ser madre en el mundo de la alta competición deportiva. Siendo madre te conviertes en referente para algunas personas y marcas, eres un ejemplo, y me siento orgullosa de ello.

¿Conoces a muchas deportistas profesionales que como tú que son madres?

La verdad es que no conozco muchos casos entre las mujeres que como yo competimos. Aún así, estos dos últimos años cada vez más mujeres deportistas, que están en la Fundación Kirolgi, se han animado a ser madres ya que la nueva legislación les mantiene la beca. No es mi caso, ya que mi deporte no cumple con los requisitos que establece Kirolgi para recibir ayudas, y por ello me veo obligada a competir si quiero cobrar.

¿Qué ha supuesto para tu familia que te dediques a la competición deportiva?

Tengo el respaldo y apoyo de toda mi familia. Me ayudan mucho en el día a día y en numerosas ocasiones, tanto mis padres como mi marido y mi hijo, me acompañan en los viajes al extranjero que realizo. Su apoyo es una gran motivación para mí.

La familia, el deporte, la comunicación… ¿cómo se llegar a todo?

Hay días y días, a veces pienso que no llego bien a todo, pero, je, je parece que al final acaban saliendo las cosas. Lo importante es organizarte bien, ser muy cuadriculada en tu organización diaria y muchas veces toca dormir menos por la noche para acabar las tareas. No queda otra.

¿Una madre deportista qué valores crees que transmite a nivel social?

Pienso que muchas veces ser madre se relaciona con dejar de lado numerosas actividades, el deporte por ejemplo, hasta que los críos se hacen más mayores. En mi caso, el deporte es mi trabajo, y no he renunciado a él, si tengo algo que demostrar a la sociedad (no soy la primera, ni me pongo medallas por ello) es que la que realmente quiere, lo puede hacer. Eso no significa que sea fácil, pero es posible. A un padre no se le pasaría por la cabeza dejar el deporte por el nacimiento de su hijo/a, por la misma regla, nosotras tenemos que seguir nuestro camino.