Luali y Ane

La zornotzarra Ane Elordi nos ha relatado como fue el viaje a los campamentos de refugiados del Sahara que ha realizado recientemente.

El 29 de noviembre nos dirigimos desde el aeropuerto de Loiu a Tindoufe, Algeria. Desde allí 40km de distancia nos separaban de los campamentos de refugiados del Sahara formados por Smara, Aaiun, Dagla y Awserd. 160 vascos y vascas llenamos el avión, que tenía como objetivo realizar un viaje solidario. Nuestra intención era pasar una semana en los campamentos de refugiados, ofreciéndoles nuestra ayuda y recursos materiales. En el viaje dimos y recibimos. Desde la asociación de Etxebarri Munduaz Blai llevamos el proyecto de “desayunos solidarios” a las guarderías de Smarako Goz Salem y Aminetu Haidar. También realizamos  estudios para posibles proyectos de cara al futuro. Ha sido una experiencia muy enriquecedora.

¿Cómo es el día a día en los campamentos?

La vida en los campamentos saharauis es bastante tranquila. Se levantan pronto por la mañana, con la llamada a la oración sobre las siete de la mañana. Los niños acuden a la escuela, hay guardería, escuela primaria y secundaria. Los adultos trabajan en el mercado, en la educación o en sanidad. A pesar de que algunos tienen trabajo, el índice de paro es muy elevado. Culturalmente los hombres son la fuente ingresos y las mujeres se dedican al cuidado de la casa y los hijos.

Escuela Primaria Brahim Mohamed

¿Cuál ha sido tu función en Sahara?

En el viaje hemos participado algunos miembros de la asociación Munduz Blai. Nuestro objetivo ha sido poner en marcha el proyecto que, durante todo el año, hemos preparado desde aquí. Hemos realizado dos proyectos en dos guarderías con el objetivo de de aportar recursos para que puedan dar el desayuno a los usuarios y usuarias, ya que muchos vienen sin desayunar de casa. A parte, también hemos realizado dinámicas en la escuela secundaria de Brahim Mohamed. Los niños y niñas han escrito e ilustrado historias tradicionales saharauis que nosotros llevaremos después a las escuelas de Etxebarri.

¿Cómo es la realidad de los campamentos, la gente, las condiciones de vida?

La gente es muy maja, agradecida y hospitalaria. Nos ha ofrecido todo lo que tenían y nos han tratado como si fuéramos uno más de la familia. Sus condiciones de vida no son buenas; beben agua contaminada, sus recursos económicos son muy limitados, a pesar de que a principios de mes, el Frente Polisario les aporta alimentos, estos recursos no son suficientes para llevar una dieta adecuada. No tienen luz y las carencias sanitarias son enormes.

Cuéntanos algo sobre la asociación Munduaz Blai

La asociación formada por 20 personas se creó hace cuatro años. El Ayuntamiento de Etxebarri se hermanó con el pueblo de Echderia del campamento Smara y tras este hermanamiento surgió la asociación. A lo largo del año se realizan varias actividades, jornadas de sensibilización, el yalah fest ( festival de conciertos solidarios), en verano se acogen a niños y niñas, se realiza la bienvenida etc. A parte, cuando la seguridad está garantizada y la delegación del Fronte Polisario de Euskadi organiza un viaje a los campamentos del Sahara se participa en el viaje. La solidaridad hacia el pueblo saharaui es el objetivo de la asociación.

Escuela Primaria Brahim Mohamed

Huertas y guarderías bajo el sol, ¿cómo se organizan?

La verdad es que como hemos ido en invierno no hemos tenido mucho calor. Pero es cierto que el calor influye mucho en el día a día de los y las saharauis y que por ello, llevan una vida mucho más tranquila. En la guardería influye más el frío que el calor y según nos cometaron las responsables por el tema del frío (15-20 grados) muchos niños y niñas no acuden.

Por otra parte para cultivar la huerta aprovechan las primeras horas del día.

¿Qué destacarías de este viaje?

La generosidad y la esperanza del pueblo saharaui. Su afán por la independencia y el conflicto político están muy presentes. Nosotros desde Euskal Herria trabajamos la solidaridad, pero a través de este viaje hemos podido conocer de cerca su situación. Esta experiencia nos ha servido para acercarnos a su realidad y poder pensar en proyectos futuros.

¿Tienes ganas de volver?

Tengo ganas de volver pero también de trabajar desde aquí. Aunque nos separan kilómetros de distancia ahora nos toca trabajar desde aquí, consiguiendo recursos materiales y alimentos y creando nuevos proyectos que ayuden a mejorar la vida de las personas que viven en los campamentos del Sahara.